17 Aniversario de la Policía Comunitaria




 Policía Comunitaria Info


No es fácil pensar en una experiencia de resistencia que logre mantenerse en el tiempo. Menos fácil es construirla y no dejar que se venza en la dinámica de la cotidianeidad, subsistir y hacer propuestas en los diferentes contextos políticos y sociales locales y nacionales.

La Policía Comunitaria, desde hace 17 años, sin ser ese el objetivo de su nacimiento, ha cuestionado el pretendido “estado de derecho”. Su sola existencia nos recuerda que el que-hacer-político no es tarea de la clase en el poder, sino que se pueden ejercer desde los sueños de cada uno en conjunto: de forma comunitaria, así se hace, no nada más se nombra.

A través de esta historia, de más 500 años, los pueblos me’ phaa y ñu savi hemos demostrado que a través de la organización es posible caminar tranquilamente las veredas y los caminos que durante largos periodos resultan intransitables. Sin embargo, los actores cambian. Antes nos asolaban asaltantes de caminos, violadores y ladrones… ahora llegan al Territorio Comunitario representantes de empresas mineras, que viajan en helicópteros de prospección a buscar el oro. Estas personas vienen a decirnos que quieren nuestro apoyo para construir nuestra destrucción.

No sólo eso, ahora también vemos a los representantes de los partidos políticos que vienen a convencernos de este modelo neo-extractivista representa el progreso para los pueblos. Con las mineras caminan otros proyectos de desarrollo: carreteras, plantas de energía eléctrica y grandes ductos. En un principio nos entusiasmaba ver la llegada de servicios, ahora nos entristece porque sabemos que no son para nosotros.

También empiezan a llegar a nuestro territorio comandos armados a pedir “cuotas” por realizar nuestro trabajo como choferes de taxis, campesinos, comerciantes. Personas cuyas armas superan en calibre por mucho a las nuestras.

Esto hace que nuestra Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias tenga que iniciar nueva rutas para enfrentar los “nuevos” conflictos. Así, sin olvidar nuestra historia de lucha, el legado de Genaro Vázquez, intentamos construir nuevas rutas que nos permitan enfrentar las máscaras que toma el poder. Escuchamos con prudencia, pero esto no significa que estemos pasivos.

Tenemos claro que queremos justicia, que ¡queremos respeto!, que tenemos dignidad y eso nos da la guía para que nuestra institución comunitaria no se enquiste en la comodidad de asumir que sabemos cómo resolver nuestros problemas.

Cuando empezamos, en 1995, éramos alrededor de 36 comunidades organizadas en rondas de vigilancia. Ahora somos más de 100 en 13 municipios y muchas han solicitado su incorporación. Son 17 años de construir un sistema de Seguridad, Justicia y Reeducación los que nos han enseñado que el concepto Justicia no sólo abarca la resolución de los conflictos en el espacio del juzgado, como lo concibe el estado. La justicia para nosotros implica la posibilidad de tener salud, educación y el fortalecimiento de nuestras culturas, diversas, desiguales.

Este es el tesoro más valioso de nuestra organización. Ahora sabemos que podemos hacer política y ya no hay vuelta atrás. Esta semilla, a diferencia de los transgénicos que nos vienen a ofrecer, tiene historia y un sustrato valioso. Esto es lo que celebramos: la posibilidad de tener nuestra propia justicia y seguridad, el mirar a un horizonte en el que tengamos también: salud, educación y alimento suficiente. Es también lo que nos da el ánimo de seguir luchando, aun cuando el invasor cambie de cara.