Café



No hace falta mencionar lo que un buen café puede provocarnos.

"-Los centros esos, en sí mismo, son horribles. No hace falta que te lo diga. Pero aquella cafetería es terriblemente agradable -dijo él-. La descubrí por  casualidad. No hay música, no se puede fumar, los cojines de los asientos son ideales para leer. No son ni muy duros ni muy blandos. Además, siempre está vacía. Hay muy poca gente que entre en una cafetería los martes por la mañana y, si hay alguien, seguro que se va al Starbucks de la esquina."

Haruki Murakami. Sauce ciego, mujer domirda.